Por José A. Quevedo
Varias corporaciones mexicanas han comprado 73 helicópteros de origen ex soviético desde 1994 y actualmente se operan cerca de 40 de estos, pero porque de pronto se realizaron estas enormes compras de equipo ruso? La respuesta la tenemos que rastrear hasta la caída de la Unión Soviética, cuando las ex repúblicas soviéticas empezaron a exportar parte de su gran inventario de material militar. Su caballo de batalla fue el helicóptero Mi-8 y el más moderno MI-17, de los cuales la Unión Soviética produjo unos 10,000 ejemplares. Con su gran capacidad  para transportar grandes cargas y espacio para 30 elementos militares y su equipo, los Mi-8/-17 se ofrecían a una tercera o cuarta parte del precio de un helicóptero occidental similar.
Para economías de los países en desarrollo el acceder a este tipo de helicópteros fue sumamente atractivo. México, Brasil, Colombia, Ecuador, Argentina y Venezuela se sumaron como operadores durante las siguientes décadas.
En México, la Secretaría de Marina adquirió los primeros ocho MI-17 en 1994, para 1996, tanto la Armada como la Fuerza Aérea incorporaron más aparatos  la Armada con ocho y la Fuerza Aérea con 12 Mi-8T de la versión civil de carga, que posteriormente triplicó su inventario con 24 MI-17 nuevos entre 1997 y 1999. La Policía Federal también se sumó a la lista de operadores.

Posteriormente la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena) incorporó dos gigantescos Mi-26T  capaces de transportar hasta 130 personas, pero sólo operaron un par de años debido a un accidente y el costo extraordinario de operar un solo modelo de este tipo.
Destinado originalmente para combatir incendios forestales y transportar carga y víveres en casos de desastre, el MI-26 era apenas el segundo de su tipo en América Latina. El propio Presidente Ernesto Zedillo comentó en aquella ocasión que con ese helicóptero se podría transportar maquinaria a puntos intermedios de carreteras o caminos bloqueados o rotos por fenómenos meteorológicos. Por su parte el Secretario de la Defensa nacional el General Cervantes Aguirre explicó que la nave costó cuatro y medio millones de dólares, cantidad inferior al de un helicóptero Bell 212 con capacidad para 12 pasajeros.
De acuerdo con pilotos de la Fuerza Aérea, la aeronave enfrentaba el problema de que, por su volumen y tamaño de sus hélices, la maniobra de aterrizaje y despegue era sumamente complicada, además de que durante el año 2000 el aparato fue utilizado básicamente en simulacros de incendio o de apoyo a la población civil.

La Fuerza Aérea Mexicana perdió el 4 de diciembre de 2001,  el helicóptero más grande y de mayor capacidad de carga de su flota, cuando éste intentó trasladar una nave averiada de Ciudad Juárez, Chihuahua, a la Base Aérea Militar número 13 con sede en Chihuahua. La dependencia reportó que un helicóptero MI-8, también de fabricación rusa, sufrió un desperfecto el pasado 29 de noviembre, durante un operativo en contra del narcotráfico en un vuelo de reconocimiento al sureste de Ciudad Juárez. El aparato aterrizó de emergencia cerca del poblado de Esperanza.
Debido a los problemas que presentaba la revisión y reparación de la aeronave, el alto mando ordenó que el helicóptero MI-26 transportara ayer la aeronave hasta la Base Aérea 13, pero al filo de las 11:50, cuando la mole de 40 metros de largo y capacidad para transportar 82 pasajeros realizaba las labores de rescate, la nave se desplomó y se incendió, resultando lesionados un sargento y tres oficiales de la Fuerza Aérea Mexicana.
En el 2003 la Secretaría de Marina instaló un taller de reparación en Veracruz y ahí mismo, en el 2006, inauguró su Centro de Capacitación y Adiestramiento equipado con un simulador de Mi-17, estableciendo un servicio técnico y capacitación que impacto positivamente en el aprovechamiento de los helicóptero, logrado un muy buen nivel de eficiencia, pues de los 25 helicópteros que adquirió actualmente continúan en servicio 22 un numero nada despreciable.

Al iniciar la nueva  década, los equipos sobrantes de la Unión Soviética se habían agotado y Rusia  tomo en sus manos la venta y comercialización de sus equipos militares como los helicópteros, con lo que el precio del MI-17 se incrementó para acercarse a sus competidores occidentales, lo que disminuyó la brecha costo-beneficio, ya que los niveles de rendimiento de los aparatos occidentales son notablemente superiores.
En la actualidad la Fuerza Aérea  opera unos 18 helicópteros MI-17, dentro del Escuadrón Aéreo 303 en Santa Lucia. A partir del  2011, ya no se incorporaron helicópteros rusos, enfocándose en aparatos como el HM-225M Cougar de fabricación francesa y el Blackhawk de la empresa norteamericana Sikorsky.  Pero a pesar de eso  tanto la Fuerza Aérea, la Marina ya la Policía Federal, ahora Guardia Nacional seguirán operando por algunos años más los Mi-17.