Por José Antonio Quevedo
En el presupuesto del Pentágono para el año 2020, se permite a la Marina de los Estados Unidos adquirir 22 interceptores F-5E/F Tiger II usados de Suiza por un precio de unos 40 millones de dólares.
Los F-5E suizos tienen al menos 35 años y no son tan sofisticados, pero jugarían un papel importante en el servicio estadounidense. La Marina norteamericana usa los F-5E para desempeñar el papel de aviones enemigos durante prácticas de combate aire-aire, una misión que está creciendo en importancia a medida que los rivales de Estados Unidos amplían y mejoran sus propias armas aéreas.
Los estadounidenses aprecian los F-5E, ya que la Marina de ese país planea modificar los Tigres supersónicos de 12 toneladas con nueva aviónica, enlaces de datos y bloqueadores de radar, llevándolos al último estándar F-5N. La Marina y los Marines han operado durante décadas el ágil F-5 en el papel de adversario. El diseño hace especial énfasis en la maniobrabilidad más que en la alta velocidad, especialmente mediante la incorporación de flaps de maniobra, es así que prefieren entrenar contra el mítico F-5 porque saben que es un avión ágil y en manos de un buen piloto pone a prueba a cualquier otro caza.

Además el “Tigre II”, cuenta con características de vuelo que son similares a las de muchos Mig de fabricación rusa, pero además ofrece una solución increíblemente económica y probada para una variedad de amenazas.
En el 2006, la Fuerza Aérea Suiza estaba en proceso de retirar muchos de sus F-5E adquiridos en la década de 1980. Los cazas habían volado solo unas pocas miles de horas en el servicio suizo, haciéndolos funcionalmente más jóvenes que los F-5 estadounidenses. Inicialmente, la Marina noreamericana compró 36 F-5 suizos, aumentando la flota adversaria a 44 aviones. Pero el Cuerpo de Marines (USMC) en particular exigió más adversarios. “La capacidad del adversario es el mayor problema en el entrenamiento aire-aire del Cuerpo de Marines”, declaró el Cuerpo en su plan de aviación de 2018.
El problema para los marines era que estaban reemplazando alrededor de un centenar de aviones de ataque terrestre Harrier por nuevos F-35 de quinta generación que poseen una capacidad aire-aire mucho mayor. Para utilizar sus F-35 al máximo de su potencial, más pilotos de la Marina deben entrenar para luchar contra otros aviones.
“Se espera que las necesidades anuales de los adversarios de la flota aumenten para los escuadrones en transición de 6,400 salidas aire-aire en el año fiscal 2017 a 8,300 salidas por año a fin de cumplir con los requisitos en el año fiscal 2022”, dijeron los Marines.
El servicio declaró que, en última instancia, le gustaría realizar anualmente 10,000 salidas adversarias. Pero el entrenamiento del adversario está “restringido por la utilización de la aeronave y la cantidad de F-5N asignados”.

Además, en 2018, el USMC temía que sus F-5 actuales pronto se desgastaran. La flota F‐5 está actualizada con componentes de vida útil limitada como los largueros de cabina superior, las alas, los pares de estabilizadores horizontales y estabilizadores verticales”, y se espera que los arreglos mantuvieran los 44 F-5 hasta 2025 y 12 de los aviones hasta 2028. Agregar más F-5E distribuiría un número creciente de horas de vuelo en más células, extendiendo potencialmente la flota adversaria hasta la década de 2030.
En 2018, la fuerza aérea suiza retiró otros 27 F-5E. No es de extrañar que los estadounidenses quieran quedarse con ellos. Los F-5E usados le costarían al Pentágono solo 1,8 millones de dólares cada uno, aproximadamente una quinta parte de lo que cuesta un F-35.
El creciente mercado de adversarios privados podría haber obligado a los estadounidenses a darse prisa. “Es posible que la Marina haya forzado hasta cierto punto la compra de esos aviones, ya que estaban en la mira de las empresas privadas que dan servicios de entrenamiento disimilar.
Si en los próximos años la Marina y los Marines deciden ampliar y extender la fuerza adversaria, todavía hay 26 F-5 en servicio suizo, volando junto a unos 30 aviones F/A-18 mucho más modernos. La Fuerza Aérea Suiza planea reemplazar a los últimos tigres con un nuevo avión a partir de 2025.
Pero ahora hay un nuevo problema para Suiza ya que los nuevos aviones no llegaran lo suficientemente rápido. En abril de 2019, el brazo aéreo suizo tenía solo 10 cazas listos con su piloto a tiempo completo. La crisis es el resultado de un referéndum de 2014, en el que la decisión del público suizo fue la de rechazar la propuesta de la fuerza aérea de comprar 22 nuevos cazas Gripen de Suecia para reemplazar a los tigres.
La fuerza aérea continuó con su plan para retirar progresivamente los F-5, liberándolos para que los estadounidenses los compren a precios de ganga. Ahora el brazo aéreo suizo debe conformarse con menos aviones y mantenerlos en servicio durante más tiempo. Los efectos de mantenimiento han reducido de golpe el número de cazas disponibles.

Así que los Marines norteamericanos contaran a partir de julio de este año, con más aviones que en su papel adversario enseñaran a sus pilotos las reglas para el combate aéreo.