Por: José Antonio Quevedo
Este viernes, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú, dio a conocer el informe final del accidente del helicóptero Augusta A109S matrícula XA-BON en el que murió la exgobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso; su esposo, el senador Rafael Moreno Valle, y tres personas más el 24 de diciembre de 2018.
En su exposición, refirió que la causa probable del accidente fue la pérdida de control del helicóptero debido a un alabeo repentino hacia la izquierda, que no fue recuperado por el piloto al mando, provocando que el helicóptero se invirtiera en vuelo e impactara contra el terreno.
Al término de las investigaciones que hicieron a los restos, no se observaron indicios de materiales ajenos al propio helicóptero.
La información se conoce dos años y tres meses después del siniestro, de acuerdo con el informe uno de los actuadores del helicóptero, el motor hidráulico que da fuerza a las hélices para que giren, dirijan y mantengan el balance en el aire, tenía dos tornillos sueltos, esto ocasionó la pérdida de control de la aeronave tras apenas 10 minutos de vuelo. Según las autoridades, la tripulación estaba al tanto de que la aeronave necesitaba mantenimiento, pero eso no evitó que siguiera volando hasta el 24 de diciembre de 2018, día del accidente.

“Debió haber estado en tierra, es una falla enorme”, dijo Jiménez Espriú, señalando que un chequeo a la aeronave 11 días antes de su caída, reveló que uno de los actuadores lineales estaba dañado y ya había sido reparado en el pasado. “La empresa a la que se alquilaba el helicóptero y la tripulación continuaron operando la aeronave aun teniendo conocimiento de este mal funcionamiento”, agregó el secretario.
La empresa que operaba el helicóptero, Servicios Aéreos del Altiplano, buscó activar la garantía sobre la reparación después de haber detectado nuevas fallas en el actuador el 25 de junio de 2018. “Sería un poco urgente porque la máquina tiene vuelos comprometidos y no la podemos parar”, decía un correo enviado al taller Precision Accesories Instruments, perteneciente a un grupo de aviación estadounidense. Entre esta solicitud y la víspera de Navidad en 2018, día del accidente, la aeronave realizó por lo menos 31 viajes.
“No había aves, pedazos de proyectiles ni evidencia de daños que acrediten que existió un posible acto de sabotaje o de explosivos”, subrayó Jiménez Espriú en la conferencia de prensa.
El informe señala lo siguiente:

El informe completo se puede consultar en el siguiente enlace:
http://www.sct.gob.mx/dgcs/Informe_final_accidente_XA-BON.pdf